| El faro llegó a un nuevo cumpleaños |
| Escrito por Diario La Voz del Pueblo | |
| Miércoles, 22 de Octubre de 2008 05:45 | |
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El Faro Claromecó se comenzó a construir en 1920, año de la fundación del pueblo, por iniciativa de María Larramendi de Bellocq, quien donó las tierras. Es una torre de mampostería de 54 metros de largo con franjas negras y blancas. Su altura lo convierte en uno de los faros más altos de Argentina y de Sudamérica. Es uno de los 13 vigías de nuestro país, que se encuentra habitado. Es atendido por personal del Servicio de Hidrografía Naval y Balizamiento, dependiente de la Armada Argentina, y además del servicio que presta para la navegación, es todo un paseo turístico en sí mismo. Hoy en día, el faro está a cargo del suboficial Alejandro Borda. Casualmente es la primera vez que al efectivo le toca estar en un faro que llega a su aniversario. En diálogo con La Voz del Pueblo, el jefe indicó que "nunca estuve en un puesto así en un faro, siempre me ha tocado estar en bases o en batallones". En referencia al trabajo diario que se desarrolla en el faro, Borda mencionó "el mantenimiento de las instalaciones, se hace también el estudio para tablas de mareas y de meteorología a pedido de la Armada Argentina. Este faro está habitado, en total en Argentina hay trece con gente que vive allí. Desde San Clemente del Tuyú hasta el cabo Vírgenes, que es el último que se encuentra con personal. Los otros faros se manejan automáticamente con paneles solares, y con mantenimiento permanente del personal del Servicio de Hidrografía".
Borda también hizo referencia a la vida diaria de un efectivo del Servicio de Hidrografía, que generalmente se ve obligado a cambiar de destino permanentemente. Sostuvo que "cuando uno sale de la Escuela de la Armada y le toca el Servicio de Hidrografía ya sabe el trabajo que hará. Estudio de las aguas, cartografía, oceanografía, entonces inevitablemente cada cuatro años uno se tiene que ir a otra ciudad. Esto es difícil porque se hacen amistades y afectos en cada lugar donde a uno le toca trabajar. Y más cuando se tiene familia, porque los chicos se tienen que radicar en otras escuelas, a ellos les cambia todo. Yo por ejemplo vengo de Río Grande, Tierra del Fuego, para nosotros fue un cambio total el hecho de venir a Claromecó. Igual ya estamos mentalizados que periódicamente tenemos que cambiar de lugar. Probablemente este sea mi último destino, luego de recorrer todo el país, ya llegué al grado máximo y en unos cinco años seguramente pasaré a retiro".
Imágenes de Claromecó - www.panoramio.com Finalmente Borda elogió la recepción que ha tenido en Claromecó desde que llegó, hace unos meses atrás. Puntualizó que "me han recibido de la mejor manera, no en todas las ciudades pasa como acá. La gente es muy afectuosa, me abrió las puertas enseguida, me invitan a sus casas a tomar mate. Mi familia está muy agradecida a la comunidad por cómo nos ha tratado. Si pudiera elegir, me quedaría a vivir aquí para siempre". |