| ¡Seamos un poco pesimistas, caramba..! |
| Escrito por Horacio Ramirez |
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Se ha criticado hasta el hartazgo esta costumbre tan humana de ensuciar, romper, corromper, no respetar los carteles indicadores, no poner carteles indicadores, acampar en cualquier lado…Bueno: os tengo malas noticias. Eso no va a cambiar nunca. Por cada uno que ha sido educado en el orden y el amor -que en más de un sentido son la misma cosa-, hay quichicientos mil que crecen ciegos a ese amor o ese orden. Inválidos morales ha habido siempre y siempre los habrá y siempre serán muchísimos más que los escasos que nos preocupamos por no tirar el papelito en la arena de la playa. Por cada uno de nosotros que se solaza tomando unos mates viendo el ir y venir de una paloma tratando de hacer ese nidito de porquería que hacen ellas, hay miles que están tratando de hacer plata a costillas del ecosistema. Esclavos del tener antes que seres libres en el ser. Decía Rodrigo en una nota anterior que el hombre se cree dueño de las cosas: el nacimiento y la muerte nos muestran a las claras que no somos dueños de nada. Como decía Mafalda: “Parece ser que si naciste en una cuna miserable y terminaste en un ataúd de lujo, has triunfado en la vida…” Bueno: lo nuestro -lo humano- es este absurdo. El Hombre no tiene salida, ni camino atrás. Porque el problema es lógico… Y la lógica no es algo que quede perdido entre nubes y abstracciones: el león caza a la cebra porque responde a una estructuración lógica del Universo donde los leones cazan cebras. Aquí no hay moral, ni mérito, ni nada… Apenas si hay ética en todo esto, que es algo muy distinto. Bueno, la cuestión es que el ente más absurdo es el ‘yo’, y donde impera el ‘yo’, sólo puede figurar lo absurdo. El ‘yo’ se expresa absurdamente y comete absurdos. La lógica, en el caso del Hombre, no tiene correlato empírico, si así no fuera no habría médicos que fumaran ni el Hombre destruiría su propia casa y esperaría que el techo no se le caiga encima… ¿Es que verdaderamente no hay salida? Digamos que en el mismo plano donde la ciencia trabaja, seguro que no, y esto porque la lógica de la realidad así lo exige. Y por más que entendamos que rebajamos la calidad de nuestra existencia seguiremos haciendo que se extingan las especies y seguiremos estrujando nuestra propia supervivencia. ¿Otro plano? El amor, el arte, la religión: son algunas de las pocas cosas que se encargan de destruir al yo… Pero olvidémonos de querer salvar al mundo con tal pobreza de arsenal: ante energúmenos armados con bazukas y estupideces, que nos superan cien mil a uno en número, no podemos ni pensar en derrotarlos con suspiros, besos o plumas. La salvación, en todo caso, habrá de ser personal, un mero sálvese quien pueda afectivo. Reconozcamos, en definitiva, que con el Hotel sobre los médanos se dio la primera palada para la tumba que habrá de sepultar a Reta… ¿Será que hay un libro donde se juzguen nuestras acciones? Quizás entonces nos ganemos algún rinconcito en el cielo porque fuimos uno de los pocos que simpatizamos con el torpe esfuerzo de la paloma haciendo, con toda dedicación, su porquería de nido… Y esto quizás sea porque alcanzamos a ver ese torpe esfuerzo de la paloma, un poquito de nosotros y un poquito de nuestra vergüenza por pertenecer a la raza humana. |