| Apuntes sobre creación literaria |
| Escrito por Horacio Ramírez |
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En 1976, Jorge Luis Borges visitó Salt Lake City en los Estados Unidos, en ocasión del bicentenario de la independencia de aquel país y en el mismo año en que "Georgie" cumplía sus 76. Una mañana de primavera -cuenta el cronista Thomas Lyon: "paseábamos juntos por la universidad (la Brigham Young University) y me dijo: 'Esta mañana, las montañas de Utah me han sido dadas". Lejos de obtener una explicación de naturaleza religiosa de la frase, el autor explicó que le estaba dando resultado una medicación contra su ceguera: había podido ver el sol perfilando las cumbres de las montañas que rodean el valle del Gran Lago Salado. No obstante la prosaicidad del marco de su respuesta, se destaca el contenido literario de su expresión. Una forma. Una profundidad. Palabras. Silencios enmarcando y perforando la oración. El misterio como garantía de Verdad... Estos son algunos de los elementos que podemos registrar en su dicho (¿su dicha?) de aquella mañana. Adivinamos un contexto inmediato -su ceguera, el paseo, las montañas- y otro mediato -estar en "territorio de mormones", la medicina, los onomásticos-. En ese refuerzo contextual, sobreviene una síntesis: el misterio, que, proveniente del marco de referencia, invade el sintagma y afirma el paradigma privilegiado. La realidad se nos presenta encriptada, pero queriendo abrirse paso a la conciencia. ¿No sucede esto con toda forma de creación? De hecho, el arte es una explicación de un Universo que por su naturaleza se encuentra implicado, esto es: incluido en sí mismo. La ciencia, la religión y la filosofía son, a su vez, otras tantas formas de explicar el Universo, de sacarlo a la (pobre) luz de la conciencia. Se ha dicho, también, que cada expresión artística devela un aspecto formal del acto creativo, pero en la naturaleza inagotable del arte se devela la imposibilidad de recuperar el total de información perdida en la traducción del mundo implicado (también infinito) al explicado. El Segundo Principio de la Termodinámica sienta allí sus reales. La Física y el tiempo como degradación o repetición desalientan al investigador del acto creativo... Pero allí está la vida, y con ella el tiempo como construcción, a contramano de la Ley. El arte -como la vida- a contramano de la Ley... mala noticia para abogados: la creación en sus códigos se degrada a rancia censura. Más libertad creativa, más leyes: la desazón, la desesperación y desorientación del prosaico: buscar las leyes de la creación en un listado de escritores es la falacia docente por excelencia... Una realidad oculta en su enigma, cuyas leyes de orden superior disuelven la forma del análisis, requiere de una instancia intelectual también creativa. Decía J. Maritain: "Definir lo bello por el resplandor de la forma es definirlo al mismo tiempo por el resplandor de un misterio". El misterio elude la verdad en pos de un destino; rehuye lo que se conoce por el abismo de la sabia ignorancia... Decía Nietzsche: "¿Para qué conocer si puedo adivinar?". Sólo se adivina lo que tiene naturaleza divina: "En el principio fue la poesía". Poesía como inicio: nacer a la novedad de la existencia (ex-essere: abandonar el ser). Nacer en cada palabra es ex-trañar el misterio: salir de las entrañas del secreto a la luz pública y sujetar la conciencia ajena el encanto de los dioses. ¿Es el público el más pérfido mito del escritor? El público: ¿ayuda, enemigo o víctima del escritor? ¿Objeto del arte o moneda de cambio en la economía creativa? La óptica sartreana del artista abstraído del mundo en perfil ateo romántico de profunda religiosidad: el misterio, la ley y la luz. ¿Qué hay más allá de la poesía? "Nada" dicen ambos -detractores y apologistas-, y seguramente ambos tienen razón: el arte mistificado en talleres de "excelencia" y "elegidos" vuelve al arte a la nada explotadora marxista. Pero allí está la creación, donde el arte literario se resume en excelencia y elección del individuo liberado... "Esta mañana, las montañas de Utah me han sido dadas" ¿Qué haremos con la revelación? ¿Qué hacemos con el mundo que descubrimos? ¿En qué listado de escritores de "maestro ciruela" podremos ubicar nuestras montañas? ¿En qué Ley podrán ser encajadas? Quizás en la única Ley que vale: la Ley del azar, la de la suerte (del sortilegio), del encantamiento del secreto como Ley de lo inmarcesible. La gran secuencia: Silencio, Sonido, Palabra, Idea, Pensamiento, Inteligencia, Dios... Un Dios en Silencio... hasta que aprendemos a leer Su poesía. |