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Reta, escenario de un misterioso cuento PDF Imprimir E-mail
Escrito por Diario La Voz del Pueblo   
Martes, 26 de Agosto de 2008 21:33

El escritor Tomás Barna cuenta en esta entrevista como fue que describió el paisaje del balneario a partir de su imaginación 

Quizás por algún encadenamiento misterioso de hechos y circunstancias, el escritor y periodista Tomás Barna llegó a Reta el 16 de diciembre de 2005, un año después de la presentación de su libro "Fascinación del Misterio" en la bodega del Café Tortoni de la ciudad de Buenos Aires.

Fruto del azar o por pura coincidencia, Barna finalmente conoció el apacible balneario de la costa bonaerense que había imaginado y recreado en el cuento "Réquiem en fa mayor para hombre, perra y mar" que cierra su último libro de enigmáticas narraciones.

En la vida cotidiana del pueblo de Reta y de Claromecó, como en tantos otros pequeños lugares de la costa, se encuentra el origen de la apasionante historia concebida por Tomás Barna. El amor, la locura y un asesinato tejen el entramado de una red que atrapa al lector en cada momento.

Con sus joviales 79 años, el polifacético escritor lleva unos pantalones anaranjados y un pañuelo en el cuello que le otorgan un aire de sofisticación.

Se encuentra en la habitación de un conocido hotel de Reta, junto a Norma, su compañera inseparable, libros, y varios casetes de las grabaciones de programas radiales que realizó durante veinticinco años en Francia, entre ellos un reportaje que le hizo a Borges y que no duda en compartir. Allí accedió a una entrevista para relatar la génesis del cuento que hoy es el centro de todos los comentarios.

- ¿Cómo surgió el vínculo con Reta?

- En realidad fue lo último de la concepción del cuento, que empezó hace como 50 años. Yo quería escribir un relato que tuviera como protagonista a un pescador, a su mujer y a una perra. Y entonces se comete un asesinato que desencadena la historia. La acción tenía que transcurrir en un lugar de pescadores, a orillas del mar, en la costa atlántica, pero pasaron los años y recién en el 2003 retomé la idea.

La trama empezó a deshilvanarse y quedó el cuento, aunque todavía me faltaba pensar en qué lugar situarlo que no fuera Mar del Plata, ni Miramar, sino que fuera un sitio desconocido.

Como en mi casa hay un mapa mural empecé a mirar la panza de la provincia. Puse mi dedo, cerré los ojos y cuando los abrí, mi dedo apuntaba a un lugar llamado Reta, -cuenta en voz baja, como para sumar intriga-.

Yo no sabía que existía y pensé que solamente debían conocerlo los que vivían en ese lugar. Ahí voy a situar la acción, me dije convencido.

- ¿Y cuáles fueron las repercusiones por el cuento?

-Cuando presenté el libro en noviembre del 2004, en el Tortoni, las personas que lo compraron me pidieron una dedicatoria y les anoté mi número de teléfono por si querían hacerme algún comentario. Cinco personas que no se conocían entre sí y que veraneaban en Reta me llamaron en los días siguientes para hablarme del cuento. Todos me preguntaron si había estado en Reta. Pero yo no lo conocía, nunca lo había visitado. Así que se asombraron de que hiciera una descripción tan sucinta y clara de lo que es el pueblo.

- Pero después de esa elección azarosa usted investigó algo del balneario...

- No, nada. Me imaginé Reta. Es por eso que siempre quisimos con Norma venir a conocer este lugar que me pareció haber inventado y que resultó ser bastante parecido a lo narrado en el cuento. Cuando vinimos, salimos a caminar por las calles y por la 54, Norma me dijo: 'ese es el rancho de Remigio Funes, el personaje del cuento'

- ¿Qué siente al haber cruzado de esa manera los límites de la realidad y la ficción?

- Es una emoción muy profunda. Sobre todo haberse reencontrado con aquello que uno se imaginó cómo si hubiese existido y ver que realmente existió, es impresionante. Además el lugar nos encanta, la tranquilidad, los amplios espacios.

- ¿Tienen planeado volver a Reta?

- Si, aunque hay que luchar con los mosquitos -dice, en medio de risas-. Nos gustaría volver porque es un lugar paradisíaco. Hay mucha vegetación, el mar, poca gente y silencio, algo poco frecuente en esta era, al menos para los que vivimos en las grandes ciudades. Uno busca escapar de ese infierno que, por supuesto, tiene sus grandes atracciones.

Pero a la altura de mi vida, después de haber vivido tantas cosas, la verdad es que uno busca esta paz que también guarda el encanto del misterio.

"La vida es un cuento"

"Me considero esencialmente un poeta", dice Tomás Barna con un brillo en sus ojos claros que reflejan un profundo amor por la creación artística. Y después sentencia: "porque si no hay poesía, mi obra no sirve".

Es un personaje reflexivo, espiritual, un apasionado de la cultura y el arte. Esa misma pasión lo llevó en 1964 a Francia, el país que soñó conocer desde su adolescencia, y al que arribó después de haber ganado un concurso nacional de literatura organizado por la Alianza Francesa de Buenos Aires con un ensayo acerca de Claude Debussy.

En la ciudad de París vivió 25 años. Trabajó como periodista en programas culturales de radio France International, una experiencia que le permitió conocer a grandes personalidades entre ellas Piazolla, Cadícamo y Borges.

Le fascina la música y el tango tiene un lugar preferencial.

"En mi obra escrita hay cadencia musical y también hay muchas imágenes, porque el cine es otra de mis grandes pasiones",confiesa.

Su devoción por el tango lo llevó a fundar, junto a otros argentinos residentes en París, una tanguería, "Trattoirs de Buenos Aires".

"El nombre proviene de la letra de un tango escrita por Julio Cortázar, el padrino espiritual de la tanguería" comenta, orgulloso.

Con sus 79 años, continúa escribiendo. Colabora con la revista La Máquina del tiempo y sigue con sus investigaciones y lecturas.

Hoy, con la misma fascinación que marcó sus inicios, descubre algún encadenamiento de hechos que producen la magia de lo inesperado, algún encuentro o coincidencia demuestra que, más allá del tiempo, como reflexiona Barna, "la vida es un cuento".

Un enigma de amor, locura y muerte

El paisaje del pueblo, la tranquilidad de sus calles, el mar y sus habitantes se fusionan en el universo del relato creado por el autor.

Desde un primer momento se describe el ambiente que servirá de marco para el cuento, donde un asesinato rompe el equilibrio de la villa balnearia.

"Se trataba de una verdadera tragedia. El lugar de los acontecimientos es un hermoso paraje de la costa atlántica, (...) una pequeña localidad cercana de Claromecó, denominada Reta", presenta el cronista.

Es así que, en unas de sus primeras líneas, también expone: "Una mudez colectiva, paraliza a los que intentan averiguar el misterio del encierro de don Funes. Aquellos gritos, que mas que gritos son aullidos de terror, desconciertan a los vecinos".

El narrador, así como Barna en su vida, se convierte en un personaje polifacético. Es a la vez un detective, psicólogo y criminólogo que busca seguir las pistas de los testimonios para develar el enigma y llegar a conocer la verdad del espanto. El amor, el desengaño, la locura, la soledad y la muerte se despliegan en el devenir de la historia.

La noticia policial leída en los diarios es el comienzo de la inquietante investigación, un mapa sin rumbo que invita al lector a sumergirse en las profundidades del misterioso crimen.

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