| Alejandro Dolina - El Descanso de los Hombres Sensibles |
| Escrito por Rodrigo |
| Martes, 26 de Agosto de 2008 08:34 |
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"El ruso Salzman tenía en el fondo de su casa un fuentón de buen tamaño. Los muchachos del Ángel Gris acudían con sus desteñidos pantaloncitos de fútbol para refrescarse los pies y tomar un poco de sol. A veces invitaban a algunas niñas distinguidas del barrio, pero las muy presumidas siempre hallaban pretexto para no presentarse. A veces, todos juntos recorrían los balnearios porteños: Costanera Sur, Quilmes, Núñez, Los Escalones, Entrada Guemes, Playa Dorada, El Ancla, Las Barrancas... Un verano fueron al misterioso Balneario Reta, allá en el sur. Se hospedaron en el viejo Hotel Océano y se pusieron de novios con unas alemanas hechiceras que proyectaban sombras ajenas y escondían palomas en el escote. Tocaron el piano en el comedor y cantaron canciones zafadas. Se perdieron en los médanos infinitos, encontraron huellas inexplicables en la arena húmeda y bebieron agua mágica en un manantial del Paso del Médano. Escucharon a Rosita Quiroga en un fonógrafo y trataron de subir al piso alto del hotel, lo que no les fue permitido pues allí se guardan los restos valiosos de naufragios o tal vez viven recluidos marineros y capitanes en desgracia. A pesar de su entusiasmo, pocas veces fueron totalmente dichosos." En una de las tantas veces que lo entrevistaron, así habló de Reta: ¿Cómo eran las vacaciones? Íbamos a Mar del Plata. Algunos años fuimos a un balneario medio extraño en el que mi padre había comprado unos terrenos, el balneario Reta; era bastante desierto, un lugar extraordinario en la provincia de Buenos Aires, no me arrepiento de haberlo conocido. Los veraneos cobraban sentido si yo me hacía de buena compañía allí. Yo soy hijo único, sólo con mi padre y mi madre, cuando era muy chico, no digo que me aburría, pero cuando íbamos con algún primo o coincidíamos con alguno de mis amigos, la cosa era más movida.
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