| Gliptodontes: Despertando a los Gigantes Acorazados |
| Escrito por Cintia Irigoyen | ||
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El río Quequén Salado al igual que el arroyo Claromecó son importantes yacimientos de restos fósiles de las dos familias más representativas de los desdentados: los megaterios y los gliptodontes.
Cabe destacar que aun hoy, después de abundantes lluvias y cuando los ríos toman su cauce normal es posible encontrar sobre el plegamiento pampeano restos de estos desdentados que vivieron y evolucionaron durante millones de años, llegando a ser superabundantes en el continente sudamericano. Varias y diferentes son las teorías e hipótesis que tratan de explicar el por qué de esa sorpresiva extinción. Al analizar los factores que condujeron a la desaparición del gliptodonte podemos decir que este proceso de extinción fue general para el conjunto de los megamamíferos americanos. La evolución favoreció la supervivencia de los animales de menor tamaño afirmando que en general, en todas las especies de vertebrados terrestres, el gigantismo fue la manifestación de una próxima decadencia. ![]() Hubo varios hallazgos de éstos en el arroyo Claromecó y río Quequén, a muy poca distancia del radio urbano de la ciudad. La extracción depende de las características del lugar y el modo en que se hallan los retos: bajo el nivel de agua del arroyo o sobre una de sus márgenes. Se ha contado con la colaboración de los Bomberos Voluntarios de esta ciudad y personal del Museo Mulazzi (Av. San Martin 323 Tres Arroyos). Una vez extraídos, los restos son sometidos a restauración, limpieza y al pegado de alguna placa que haya quedado suelta, para dejarlo listo para la exhibición y asignación de un nombre por parte de los niños que se acercan al museo. Estos restos fueron encontrados por mi familia a orillas del río Claromecó. ![]() Consulté con el museo de Miramar, y me confirmaron que son placas de la cola, o mejor dicho tubo caudal de Hoplophorus, un tipo de Gliptodonte. ![]() Así que bueno, es cuestión de suerte encontrar alguno. Cada vez que voy para la cueva del tigre o a la usina, me detengo a ver las márgenes y acantilados…pero mis intentos hasta ahora han sido en vano. Voy a seguir adhiriendo a la frase: “el que busca… encuentra”. Fuentes:
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