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La extendida playa de Reta, donde por su particular situación el sol sale y se pone en el mar, muestra una brutal paradoja: cuando más calor hace y el viento sopla del sector norte, más peligroso es internarse en sus aguas. En esta zona balnearia, una corriente marítima cálida de Brasil produce un agradable efecto al bañarse, impidiendo sentir cualquier sensación de frío. Pero esta condición, atrae a más medusas ó aguas vivas. Vamos a dar un paseo por el mundo desconocido de estos seres tan odiados e ignorados.
No es nada raro que algún veraneante, caminando a la orilla del mar haya visto en el agua, cerca de la costa y donde solo había escasos centímetros de profundidad, flotar una gran cantidad de medusas, víctimas de las corrientes costeras, el viento y las mareas, encontrándose sin la capacidad de vencer la fuerza de arrastre del agua. Tras el descenso de la marea, cientas de ellas quedan tiradas sobre la arena. Las medusas, que gozan de muy mala fama entre los seres humanos, habitan en casi todos los mares del planeta. El cuerpo de estos animales está conformado por un 98% de agua, de ahí que reciban el nombre de “agua viva”. Hay unas doscientas especies de medusas, de las formas más diversas. Su cuerpo está constituido por una masa principal en forma de campana de la que cuelgan grupos de tentáculos en torno a cientos de hilos individuales.
Para empezar no todas las medusas son igual de urticantes, empezaremos hablando de las que poseen unas armas llamadas nidoblastos, células urticantes rellenas de veneno y provistas con nematocistos (un dardo que se introduce en sus víctimas). Este dardo en miniatura puede, en algunos casos, atravesar la piel e inyectar el veneno. No todos los nematocistos pueden atravesar la piel de las manos, pero sí la de la cara, que es más sensible. El sistema de caza de las medusas no puede ser más simple: dejarse arrastrar por la corriente con sus tentáculos extendidos a la caza de plancton o pequeños alevinos. Cuando entran en contacto con un tentáculo, miles de nematocistos son disparados como arpones venenosos para matar y agarrar a las víctimas. Las presas pasan entonces a la boca y hacia el estómago donde son digeridas.
¿Qué hacer si nos roza algún filamento?En principio, tomarlo con calma, pues el ardor es por unos minutos, salvo que se nos haya enganchado algún filamento, que habrá que sacar, lo que aliviarse demorará un poco más. Solo aplicar una loción refrescante y un poco de paciencia. Habitualmente todos frotamos con arena mojada y maldecimos un poco, y listo. Pero no es así. - No frotar la zona afectada, ni con arena ni con la toalla.
- Nunca limpies la zona afectada con agua dulce, porque puede activar más la toxina. Usar siempre agua salada, vinagre o agua mezclada con bicarbonato.
- Luego puedes aplicar frío sobre la zona afectada durante 15 minutos usando una bolsa de plástico que contenga hielo. Nunca hay que aplicar hielo directamente a no ser que sea de agua marina. Si el dolor perdura, aplicar de nuevo la bolsa de hielo durante 15 minutos.
- Extrae cualquier resto de tentáculo que permanezca adherido a tu piel, teniendo cuidado con los dedos.
- Si el estado de la “víctima” empeora progresivamente después de aplicar hielo, con el inicio de complicaciones respiratorias, convulsiones o alteraciones cardíacas, ésta tiene que ser llevada inmediatamente al hospital o servicio de urgencia más próximo.
OJO: las personas que han sido picadas una vez, están sensibilizadas y una segunda picadura puede producir una reacción más severa. Además, puede ocurrir que las reacciones sean retardadas, unos tres días después del contacto con la medusa, apareciendo lesiones en la piel que deben ser vistas por un dermatólogo.
Si bien la mayoría de las medusas son inofensivas para el ser humano y otras tantas sólo causan una fastidiosa sensación de quemadura, siempre es conveniente mantenerse a distancia de estos animales. Fuentes: Nota: Imágenes extraídas de www.google.com.
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