| El Barco Hundido |
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Se conocen varias versiones acera de este barco, lo cierto es que en realidad se sabe muy poco. Ubicado sobre nuestras playas hacia el este. Encallado en la arena desde hace muchos años. Esta zona es un lugar excelente para la pesca y por consiguiente muy frecuentado por aficionados. PERO ES NO APTO PARA BAÑARSE. A este barco en particular se le han adjudicado varios nombres; Fragata La victoria, Gral. Villegas etc. Este último figura en la publicación "Así nació Claromecó", de Alonso Isidro Nieto, quién asevera que corresponde al navío hundido en las cercanías del Balneario Reta, a causa de un violento temporal. Sin embargo, a esto se contrapone lo consignado por la Lic. Adriana Pisani, historiadora especializada en estos témas, quién a pesar de haber efectuado una prolija búsqueda, no consiguió datos que certifiquen o atestiguen el naufragio de un buque de tal nombre en esta zona.
Hace casi 40 años, en un artículo publicado por el Diario "La Nueva Provincia", de Bahía Blanca, aparecía el nombre de la fragata "La Victoria" como dato preciso y con carácter de primicia. No obstante, en una evaluación posterior debida a la Lic. Pisani, y según información que figura en "Barcos y Veleros" Nº 5 del Museo Regional de Necochea, Egisto Ratti, 1978, la fragata La Victoria habría encallado en las cercanías del Arroyo Cristiano Muerto (es decir en las inmediaciones de Orense). Se trataba de una embarcación de bandera argentina, con casco de madera, que habría zarpado de Buenos Aires con destino a Puerto Deseado transportando varias toneladas de carbón cardiff y rieles de acero sueco, para las obras del ferrocarril patagónico. Un temporal la hizo naufragar y se hundió en la zona mencionada. La tripulación fue rescatada por el personal de la Estancia Santa Catalaina, cuya propietaria era Julia Sáenz Rosas de Rosetti. Podemos afirmar entonces , que aún no conocemos realmente el nombre de "nuestro" barco. En lo que se refiere a la fecha del suceso, se habría producido a comienzos del siglo pasado teniendo en cuenta que el casco y los restos observables son de hierro. En pleamar, los restos del barco quedan cubiertos por el agua, en bajamar se pueden observar restos que se hunden progresivamente en la arena. Texto Original: "Un lugar llamado Reta", Isabel Codonio de Montes, 1997.
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