Animales amenazados en nuestra zona costera
Escrito por Horacio Ramírez   

Una especie amenazada es aquella cuya capacidad de supervivencia está puesta en jaque por fuerzas que no conocemos del todo y que son, por ello, incontrolables, así sea que la especie esté siendo extinguida por su propia dinámica poblacional o por la actividad del Hombre. Como sea, en una extinción el ecosistema está mandando un mensaje que nos informa sobre cambios en su organización de la que somos totalmente dependientes. Se trata de una alteración muy profunda, la que se da por “decisión” del ecosistema. Acabar inútilmente con una vida es un suicidio por la espalda: el árbol talado que vemos caer lejos de nosotros, por la vía de la organización informacional de los sistemas vivos, tarde o temprano caerá sobre nuestras espaldas, sea como inundación, plaga o guerra.

Así, y como escueta lista de ejemplos, en la costa bonaerense -y las playas de Tres Arroyos no son la excepción- está en peligro la almeja amarilla (Mesodesma mactroides). La causa de su desaparición no es del todo conocida, pero se piensa en la confluencia de la extracción desmedida y la contaminación -por agrotóxicos que bajan por los arroyos Claromecó y El Gaucho de Reta así como la descarga de camiones atmosféricos-. Señal de la decadencia de la almeja es la paralela aparición de la especie uruguaya Donax hanleyanus o berberecho, que cruzó el Río de la Plata en los ’60, y colonizó el nicho de la almeja.

La zona sur de la provincia de Buenos Aires, que incluye el área litoral de Tres Arroyos, constituye el área de invernada de los cauquenes o avutardas. De entre ellos, el cauquén colorado, la especie más pequeña de todos estos gansos, ha sido diezmada por agricultores y cazadores. Sólo se reproducen algunos en el sur de Argentina y Chile y hay una variedad de Malvinas que no migra sus 1300 kilómetros hasta el continente. El resto ya no se ve en nuestra zona costera. También en la región más poblada del litoral marítimo ha virtualmente desparecido el Liolaemus multimaculatus o lagarto de las dunas, animal exclusivo de esta región, así como el Ctenomis australis o tuco-tuco de las dunas, ambas especies habituales de Reta antiguamente, pero que ya han claudicado ante sus depredadores principales: las 4x4 y los cuatriciclos.

Si bien hay criaderos de carpinchos (Hydrochoerus hydrochaeris), los ejemplares salvajes de las lagunas del sur de la provincia (y que ocasionalmente se dejan ver en la costa) son cada vez menos por su caza indiscriminada y accidentes nocturnos de tránsito (en presencia del Hombre se vuelven noctámbulos). Lo mismo pasa con Lagostomus maximus o vizcacha (en Reta y otros sitios se usaron vizcacheras como vertederos de atmosféricos). La perdiz copetona (Eudromia elegans)y su pariente el ñandú (Rhea americana), que viven cerca de la zona litoral, están en peligro por el turismo cinegético de fin de semana: los cazadores desconocen los períodos reproductivos del ñandú y matan a las hembras que ponen los huevos y a los machos que los cuidan.

Una de las especies más conspicuas que prácticamente se extinguió en la zona es el puma (Puma concolor). Uno de los últimos ejemplares se cazó en Copetonas en 2005 y fue devorado por sus captores...

Es tarea psicológica descubrir qué anima a un hombre, que no necesita cazar para comer, a que sienta placer en la muerte de animales indefensos. No resulta difícil entrever, sin embargo, que seguramente los mueve alguna íntima sensación de minusvalía sexual ante la potencia de la Naturaleza. Como sea, cada paso de un depredador inútil como el Hombre en pro de la extinción de una especie -útil por definición-, es una profundización de la deuda que tenemos con el Ecosistema. Y si bien sus caminos son misteriosos, también son implacables: las deudas ecológicas no pueden dejar de pagarse jamás...

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