La albufera de Reta: un debate ecológico
Escrito por www.lavozdelpueblo.com.ar   

Permanentes controversias ha ocasionado el intento de clasificar a la lagunita de Reta entre las formaciones costeras conocidas como albuferas (del árabe, "el pequeño mar"). Es un problema para la geografía y para la ecología. Por empezar, la definición de albufera corre el destino de toda definición: tratar de ajustar los hechos de la realidad al encajonamiento propio del rigor técnico en un proceso intelectual de ajuste a dicha realidad.

Hay muchos científicos que sostienen que una albufera debe ser, necesariamente, una especie de laguna que corra junto al mar, separada de éste por una lengua de tierra firme, y sin embargo, en el caso del lago Erie -entre los EE.UU. y Canadá-, se forman albuferas junto a un cuerpo de agua dulce. Todas las definiciones coinciden por otra parte, en que una albufera es un fenómeno no siempre estable.

La laguna de Reta no es del todo estacionaria: su extensión es variable, dependiendo del aporte de agua. Todas las definiciones coinciden también en que una albufera es un cuerpo de agua que tiene que mantener contacto con otro cuerpo de agua mayor, el que, como dijimos, tendría que ser el mar (las albuferas del lago Erie se conectan con el lago), y en el caso de la laguna de Reta, esta conexión es uno de los más fuertes factores de debate.

Sucede que una albufera "de definición" requiere, además del aporte de agua dulce -en el caso de Reta, el arroyo El Gaucho-, un vínculo permanente con el mar, y la lagunita retense tiene una vinculación oscilante: a veces está, a veces no. No obstante este aislamiento periódico, cuando se establece la conexión con el mar lo hace en una u otra dirección: descargando el exceso de agua hacia el mar (como se ve en la foto de Google Earth), o en las sudestadas y mareas altas incorporando agua marina, de modo que la conexión aunque no estable y permanente, está establecida como para cumplir otro requisito en la definición de una albufera, que es el de la mezcla de las dos aguas, la dulce y la salada, para rendir agua salobre (hecho que no se verifica en las albuferas del Erie, pero donde se establecen otras mezclas más allá de la salinidad).

Tampoco se puede descartar un aporte neto de agua por debajo de la tierra.

Otra característica que cumple la laguna de Reta como para ser llamada albufera es, precisamente la mezcla de salinidades, la acumulación de detritos orgánicos y organismos vivos eurihalinos, esto es: resistentes a los cambios de salinidad. Esta acumulación de plancton, moluscos y hasta peces es clave para comprender la gran afluencia de aves que proverbialmente registra la laguna.

También es cierto que no existe un adecuado aislamiento del sector, así como de los terrenos aledaños, lo que causa una serie de trastornos ambientales severos causados por la acción humana. La posibilidad de que vehículos de todo tipo y porte se alleguen a la orilla de la albufera afecta a la población de aves: los ruidos fuertes de los motores así como el simple grito de un chico, espanta a las aves. La destrucción de nidos así como la matanza de cisnes o flamencos para probar puntería, es otro factor deletéreo que hay que saber controlar.

La simple caminata sobre la arena destruye la estructura superficial de autocontención que elaboran espontáneamente los granos de arena, aglutinados por cristales de sal, y que llevan a la degradación de una superficie sumamente frágil cuya recuperación es muy lenta.

Como sea, la única referencia en el tiempo con la que se cuenta acerca de las poblaciones animales de la zona es el testimonio de los vecinos más antiguos y turistas veteranos, con toda la subjetividad que ello implica. Todos coinciden en que antes había más aves. No es posible saber si se trata de una tendencia irreversible a causa de la acción humana o si responde a ritmos de fluctuación poblacional comunes a cualquier comunidad.

De lo poco que podemos estar seguros es que tiene más elementos que encajan en la definición tradicional de albufera que los que pueden ponerse en duda. Lo más probable es que deba adaptarse la definición de los textos ecológicos al caso particular de Reta y esto haría aún más importante el caso específico de este balneario, ya que enriquecería la faz teórica del problema y sería un serio aporte a la ciencia ecológica.