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Algunas precisiones sobre Astrología (8va Parte) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Horacio Ramirez   

Capricornio

La Cabra también es asignada a América por los Iniciados Esotéricos. Es simbolizada como una cabra que se hunde en el cielo, como si muriera. Sus tres constelaciones asociadas son Sagitta -la flecha-; el Águila y el Delfín.

Muere la Cabra. En muchas representaciones, la Cabra tiene la cabeza y patas delanteras de ese animal, pero su cola es de pez y termina sobre el agua que derrama Acquarius. La Sagitta mata al Aquila. La flecha es el mal de la Iglesia del Diablo destruyendo la libertad (el águila) del Hombre. Pero en Capricornio también tenemos el retorno progresivo del sol hacia el norte -luego del solsticio de invierno en ese hemisferio-, simbolizado por el delfín, el pez con ombligo (Delfos, ombligo: isla de Delfos: el ombligo del mundo), el pez mágico que emerge del caos del agua, donde también parece perderse la cabra. Por eso es que al primer hijo de un rey se lo llamaba ‘Delfín’ a la decadencia del padre, el resurgimiento del príncipe.

El delfín marca el punto del retorno, de la conversión de las constelaciones luego de ese solsticio. El delfín nos habla del año nuevo.

Con esta dinámica, Sagitario y Capricornio simbolizan y son simbolizados por la Atlántida: el continente que perdiéndose en el mar (el águila muerta por la flecha) renace como América (todo esto se sabía antes del “descubrimiento de América”). El delfín también es América.

La tribu de José es asignada a América y como se sabe, la herencia de José fue dada por Jacob/Israel a sus nietos Manasés y Efraín. Manases representa a América y Efraín a las diez tribus perdidas que se han de reunir en continente americano. Mal entendemos la cosa si creemos que América era desconocida antes de Colón: las gentes que vinieron antes de los indios -y de los que los indios eran herederos- sabían o supieron de América siglos antes que los europeos -Colón, fenicios, vikings o lo que sea-. Cuando decimos ‘América’ le damos el nombre que le dieran los propios europeos a un continente ya conocido desde tiempos antiguos.

A esta altura tenemos que analizar una cuestión que es clave en esta interpretación de los cielos.

Estas referencias a América provienen de los datos que aportan los iniciados esotéricos. Es un saber que se ‘sabía’ desde tiempos remotos. La relación Atlántida – América, por ejemplo, ya la conocía Platón y, según sabemos, le venía de saberes más antiguos todavía como gran parte de la cultura griega, que para nada fue fundadora de ningún saber, sino que se limitó -como los romanos con los griegos- a copiar y repetir. La búsqueda de la Atlántida, en este sentido, hay que hacerla en el cielo y no debajo del agua.

Otra cuestión. Hay una sola teología que hace esta referencia en forma completa y es la tradición mormona -Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días-. Es la única tradición que ha logrado reunir todo este material simbólico en un paquete doctrinario perfecto. Es cierto que no habla de zodíacos ni hace referencia a la Cabra ni cosas por el estilo, pero nuestra indagación permite encontrar lo mismo desde saberes no teológicos. Se trata, entonces, de la misma información vertida desde dos ángulos diferentes. Uno de ellos reclama la fe, el arrepentimiento, el bautismo por inmersión, etc., etc., para poder adquirir el Christós y ser salvo; y el otro es un saber que está en cualquier libro y al alcance de cualquier inteligencia pero que no compromete valores espirituales porque no es una religión. Desde estas líneas no estamos invitando a nadie a que se una a esa Iglesia, pero sí afirmamos que es la única que posee toda esta información, y aunque sea desde una escala de valores religiosos, es obvio que se barajan en ambas explicaciones -la religiosa o teológica y la teosófica- los mismos principios.

Dice el Dr. Swimburne Clymer: “América, como Manasés, se convierte en el refugio de la Doncella Divina -de Virgo- cuando huye de la presencia del Dragón, llevándose al Hijo, la Verdad, hasta el desierto”.

En el canon simbólico de Capricornio, Virgo es la Piedra Blanca donde se inscribe el Ojo que Todo lo Ve; el pastor del Israel Divino. Virgo es la Iglesia Original, cuya pureza estaba en Egipto que es adonde se dirigen María y José para esconder al Hijo y salvaguardar la Verdad de los embates del Dragón (en este caso, Herodes).

Ese Cristo que renace en el solsticio de verano es la roca que emerge del agua: tal el canon simbólico de Capricornio: la Fundación. A este signo corresponden las distintas tradiciones relacionadas a la Madre Tierra (Pachamama, por ejemplo).

Comentarios (1)Add Comment
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escrito por Laura P., enero 06, 2010
Géminis para cuando? smilies/grin.gif

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