Reta también es un tango
Escrito por Horacio Ramirez   

Desde hace no más de cinco o seis años que Reta viene incorporando porcentajes cada vez mayores de argentinos que vienen de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, a buscar el descanso, la tranquilidad y la naturaleza que todavía conserva el lugar. Poco a poco, una nueva mentalidad -más ejecutiva, más urgida- va conviviendo con las viejas familias retenses.

Hacer una prognosis social es difícil, pero no nos parece muy loco pensar en un reemplazo progresivo del vecino de siempre por el vecino porteño en franca desaceleración, generando, quizás, una especie de híbrido de porteños más lentos.

Y este reemplazo viene también de la mano de un progresivo recambio de pautas culturales.

El que vino de la gran ciudad porteña ya no encuentra aquí ni el apuro en la cola del almacén ni la inmediatez en los servicios… y eso se extraña. Aunque sea un déficit para el espíritu, un mal para la salud mental, toda esa sordidez violenta se extraña. Y por eso, conviviendo con culturas del campo pletóricas de salamines, boinas y carreras de sortija, va subiendo la figura urbana.

Hoy, que el tango es Patrimonio Cultural de la Humanidad, queremos dejar constancia que ya algunos tangos están surgiendo por estos lares de Reta. No son los primeros y seguramente no serán los últimos.

Reta es un buen lugar para la nostalgia. Reta también puede ser un tango…

 

Reta (Tango)


Gota de olvido,
lágrima que no pudo
nunca ser mar,
Reta yo te canto
el tango que te habrá de cantar
la esquina
que quiere de noche
ponerse a llorar;
esquina de flores
que marchitas se van
a yirar otros vientos
por los tristes sueños
que sueña la mar.

Y en tu noche sin piedad,
en tu espalda de arena,
dibujaré aquel nombre y mi pena
que el agua habrá de borrar...

Último escondite
en el mapa
de nuestra soledad,
Reta yo te canto
el tango que te habrá de cantar
el fuelle de las olas
que dolorido
marca el compás
del corazón que no pudo
nunca aprender a olvidar...

Reta yo te canto
el tango que te habrá de cantar
la última gaviota,
barrilete de la mar…

Y en la noche sin piedad,
en tu espalda de arena,
dibujaré aquel nombre y mi pena
que el agua habrá de borrar...

Horacio Ramírez